La imagen nos libera del ejercicio fallido de buscar una palabra que a la postre siempre se queda corta. La cámara apostada en el lugar y momento precisos tiene la ventaja de captar buena parte de la magia del instante y de ahorrarnos relatos insuficientes.
YouTube permite además que esa magia divina del amor fraterno que vivimos a orillas del Ega, se difunda por todo el mundo. El Foro Espiritual no se limita a la unión física que cada año encarnamos en la ciudad de Estella, su espíritu de unión en la diversidad se expande también en el ámbito virtual merced a las nuevas tecnologías.
En la virtualidad también nos encontramos y cuando vibramos al borde de la pantalla, muy probablemente otras gentes, ante otras pantallas vibran en el mismo gozo. Observan también ante sus ojos una comunión cada vez más profunda, cada vez más abarcante.