Antecedentes

 

Tras un tiempo de predominio materialista el ser humano vuelve a encarar cuestiones impostergables, reafronta su condición trascendente. Indagar, reflexionar, explorar juntos sobre nuestro destino real, sobre la razón última de nuestra existencia en la Tierra, sobre nuestros horizontes colectivos, sobre nuestra vocación de eternidad … es el primer objetivo del Foro. Estella-Lizarra es un alto en el camino, un paréntesis en medio del diario trajín que tan a menudo nos impide afrontar las preguntas fundamentales.

 

Llegado es el momento de atender juntos a estos interrogantes mayores. Estella-Lizarra y su Foro Espiritual, aspira a ser  cruce de credos y tradiciones con sus respectivas respuestas o ensayo de ellas a estos interrogantes. Ofrecemos una plaza para poner en común esas respuestas del alma, no tanto de la mente; una plaza para vivenciar unión de esas almas con toda su diversidad y fragancia. Cede ya un pasado de separatividad y poco a poco vamos liberando espacios para el diálogo, el encuentro, la inclusividad. Aquí, a la vera de la Ruta jacobea, del Camino Espiritual de Europa, se juntan nuestros Caminos.”

 

 

Éste el propósito  con el que nació el Foro de Estella en el 2006, éste es el propósito que deseamos renovar  justo diez años después. Tras un período de descanso volvemos con la iniciativa adelante. Volvemos además con renovado espíritu y energía, con nuevas e ideas, con nuevos contactos. Nos presentamos de nuevo ante vosotros, representantes municipales, con el aval que nos procuran las cinco ediciones anteriores del Foro. Necesitábamos el descanso, pero ya una vez tomado el aire y reposado, una vez que hemos tenido tiempo para  reinventar la idea del Foro, deseamos dar continuidad a un evento que creemos nos hace bien a todos.

 

Observamos la historia de las cinco ediciones del Foro espiritual, entre el 2006 y el 2011 muy positivamente. El encuentro interreligioso pensamos que tuvo una doble proyección. Por un lado procuramos el acercamiento a la ciudadanía de Estella de otros legados espirituales. Este contacto pudo ser de primera mano, al participar en las ceremonias y en los espacios diferentes de encuentro que se habilitaron. Por otro lado seguramente logramos significar a Estella como punto de encuentro también en el ámbito religioso y espiritual. Nuestra ciudad figura en un lugar destacado del mapa interreligioso del Estado. Estella se ha distinguido por acoger un Foro entre las diferentes tradiciones espirituales, cuyo valor añadido ha sido su carácter vivencial y no tanto  académico o intelectual. El Paseo de los Llanos ha albergado encuentros de profunda unión entre gentes con muy diversa filiación espiritual.

 

 

 

Un Foro oportuno

 

A la vista de un mundo convulso, demasiado a menudo separado, distanciado en base a sus tradiciones religiosas;  a la vista de la división y el odio que auspician bárbaros atentados como el de Paris…, la gente de fe, de esperanza, la ciudadanía que confiamos en que verdaderamente otro mundo es posible,  nos preguntaremos qué podemos hacer. Lejos de llevarnos por el desánimo, por la pasividad,  o peor aún por el derrotismo, pensamos que verdaderamente estamos en condiciones de crear, siquiera a pequeña escala espacios de respeto, de tolerancia, incluso también de mutuo enriquecimiento.

 

Esos espacios donde encontrarnos los diferentes son cada día más necesarios. El fomento de esos espacios de comunión son seguramente el mejor antídoto frente a una filosofía de confrontación y de “choque de civilizaciones” que también gana sus adeptos. Pensamos que volvemos con el Foro Espiritual en un momento francamente oportuno. Queremos hacer, con la ayuda del Ayuntamiento de Estella, lo que sabemos hacer, que es llamar a las tradiciones espirituales y encender un fuego de concordia y entendimiento. Deseamos volver a dar la palabra a sus representantes, recrear ese espacio de encuentro que ya auspiciamos en las ediciones anteriores. Queremos testimoniar ante el mundo que las fuerzas del amor y la compasión es infinitamente más poderosa que las del rencor y el odio.