PRINCIPIOS POR LOS QUE SE RIGEN LOS PARTICIPANTES Y LOS ORGANIZADORES DEL FORO


El Foro Espiritual es un espacio de encuentro, diálogo y mutuo enriquecimiento entre las comunidades espirituales y religiosas.

Las comunidades acuden con un espíritu abierto y sensible a la escucha. Buscan nutrirse con la aportación y el legado espiritual del que el diferente es portador.

Las comunidades participantes vienen avaladas por su contribución al bien común. En ninguno de los casos se aceptará a comunidades que hayan cometido probados delitos en el marco de nuestra Comunidad Foral o el Estado o que conculquen los elementales Derechos Humanos promulgados por la ONU.

Las comunidades participantes se abstienen de utilizar el Foro para fines proselitistas. Buscan más reconocer la porción de verdad de la que el “otro” es portador, que ganar al “otro” para engrosar el número de fieles de su creencia particular.

La organización trabajará para lograr concitar en el Foro el más amplio espectro de comunidades religiosas y espirituales.

La organización ha defendido y continuará defendiendo los grupos y las comunidades religiosas frente a cualquier amenaza de discriminación siempre que sea necesario, tanto si son mayoritarias como minoritarias, evitando la generalización difamatoria a partir de responsabilidades personales aisladas.

La organización procura en todo momento un desarrollo ordenado que posibilite la participación de todas las comunidades, evitando todo trato de favor para con alguna comunidad en especial.

La organización velará para que en el desarrollo del Foro nadie falte a ninguna otra persona o comunidad, fomentando en todos los ámbitos de reunión un clima de sumo respeto y tolerancia. La palabra en las conferencias, mesas redondas, talleres…, deberá ir infundida del principio de la inofensividad.

Por último hacemos nuestro el documento promovido por la Asociación UNESCO para el Diálogo Interreligioso denominado “CONSIDERACIONES SOBRE LOS GRUPOS LLAMADOS ‘SECTARIOS’ Y EL DIALOGO INTERRELIGIOSO” que entre otras valiosas afirmaciones proclama:

10.- Si un excelente antídoto contra el delito es la denuncia, el mejor antídoto contra la intolerancia es el diálogo. El diálogo supone crear unas condiciones previas adecuadas y desarrollarlas a través de la amistad, el conocimiento mutuo, la confianza y la solidaridad empática. El fundamento para todo ello es el respecto y el interés hacia el otro, el cual supone la presunción de inocencia y la suspensión del juicio, como mínimo, hasta conocerle mejor. Es solamente de esta manera que podremos evitar las discriminaciones injustas y el riesgo de favorecer las fobias religiosas que terminan creando les condiciones idóneas para llegar a situaciones de violencia.

11.- La palabra "secta" es claramente polisémica y equívoca, a pesar de que en su uso habitual mayoritario se ha usado para perjudicar, menospreciar o estigmatizar a grupos o comunidades religiosas o no religiosas y para generar confusión. La categoría “secta” es “inaplicable en el contexto contemporáneo de unas sociedades secularizadas y plurales” (Joan Estruch). Por estas razones, proponemos descartar su uso.

12.- El tema del respeto a las minorías religiosas está directamente relacionado con el respeto al derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión.

Por último hacemos nuestras también las palabras extraídas de la Observación 22 de las Naciones Unidas en el articulo 18 del Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos:

“El artículo 18 protege las creencias teístas, no teístas y ateas, así como el derecho a no profesar ninguna religión o creencia. Los términos creencia y religión se han de entender en sentido amplio. El artículo 18 no se limita, en su aplicación, a las religiones tradicionales o a las religiones y creencias con características o prácticas institucionales análogas a las de las religiones tradicionales. Por eso mismo, el Comité ve con preocupación cualquier tendencia a discriminar cualquier religión o creencia, en especial las establecidas recientemente…"